Basura Espacial: Nueva misión ante una nueva contaminación

17.07.2023

El medioambiente es una de las principales víctimas fatales del ser humano, aumentando exponencialmente con el pasar de los años. Calentamiento global, desechos de todo tipo, contaminación en recursos naturales, perdida de la fauna y muchos más. Ninguno cumple un grado menor en cuanto a gravedad, pero si es verdad que con el pasar del tiempo y el avance en la mano de obra del humano, ciertos sectores se van viendo afectados rápidamente. Se habla mucho de la tecnología y de como en unos cuantos años los robots cumplirán las funciones que tiene el ser humano hoy en día, pero poco se habla del rol que cumplen en el impacto ambiental estos avances en la ciencia.

Podríamos enumerar una lista interminable de problemas que sacuden al planeta tierra, comenzando con el calentamiento global que, a día de hoy, se registran los calores más altos en todo el mundo, las empresas constructoras provocan la deforestación más cruel, arrasando con inmensos incendios, o la contaminación hídrica. Estos ejemplos solo son algunos, algo similar está ocurriendo desde hace años en el espacio, ya que también se enfrenta a una notable contaminación debido al incremento de la denominada basura espacial. Este es un problema que ha ido en aumento en los últimos años y va de la mano de la gran intensificación proveniente de las actividades espaciales a nivel global.

Identificar estos tipos de desechos se volverá más sencillo con el pasar del tiempo, se consideran desechos espaciales todos los satélites inoperativos, las últimas etapas de los cohetes de lanzamiento, los soportes y desechos liberados intencionadamente durante la separación del satélite de su vehículo de lanzamiento, las partículas o fragmentos procedentes de colisiones, etc. Todo lo que es lanzado al espacio no tiene la capacidad de disolverse o de volver a la tierra, todo lo que es enviado queda ahí. Según la Oficina de Desechos Espaciales de la European Agency (ESA), existen alrededor de 34.000 objetos en órbita, más 130 millones de piezas muy pequeñas de 1 centímetro o más dispersadas por el espacio y que orbitan la tierra y, actualmente hay más 2 mil satélites sin operación alguna y esos también son considerados basura de este tipo. 

Si hablamos de peligro, no es imposible, pero si se encuentra muy lejos la posibilidad de que estas piezas regresen a la tierra. El peligro, por así llamarlo, se encuentra más precisamente en el propio espacio, ya que, la velocidad de movimiento de estos elementos los puede hacer chocar con otros satélites actualmente activos y continuaría creciendo el desecho. Teniendo en cuenta que el riesgo de colisión en la tierra es una posibilidad muy lejana, por lo pronto un correcto control de estas partes que, en su mayoría están monitoreadas, podría ayudar a controlar la expansión de la basura espacial.

 La Agencia Espacial Europea hace algunos años puso en marcha el diseño de un satélite llamado Clear Space One, que tiene la misión de limpiar los objetos que se encuentren en la órbita terrestre y son varias las investigaciones científicas que se encargan de esto. En Argentina, la Universidad Nacional de La Plata puso en marcha un desarrollo que permite medir la densidad atmosférica del espacio y así poder controlar la cantidad de desechos que hay sueltos en el espacio. 

Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Colorado en Estados Unidos advirtió que con la presencia de satélites que detecten y eliminen la basura espacial no es suficiente. En este sentido, en su informe sostienen que la solución podría presentarse de la mano de una política económica que implique un acuerdo internacional comprometido en cobrar tarifas orbitales. Esto quiere decir que se le debería cobrar a cada compañía por el satélite que tiene puesto en órbita, entonces, con el tiempo se irían disminuyendo y se lograría reducir la basura espacial. 

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